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Hoy atrae bastante el bordado personalizado

Domingo, abril 15th, 2012

Los bordados personalizados son una opción estupenda para individualizar nuestra ropa y complementos. Los podemos hacer nosotros mismos, claro está si poseemos la pericia suficiente, o bien acudir a cualquiera de los comercios o profesionales especializados en ello, tanto offline como online, que se dedican a los bordados. Es muy sencillo, sinceramente, bastante más que hacerlo nosotros mismos, y no suele ser caro.

En este punto hay que apuntar que, como en todas las cosas, hay que buscar mucho para que no nos den gato por liebre. Lo importante es conseguir lo que queremos al mejor precio posible y para ello ser preciso buscar, buscar mucho. Cuando tengamos varias opciones, podamos comparar entre ellas, etc., entonces podremos conseguir el mejor resultado.

Pero, al margen de este consejo que es extensible para cualquier compra que hagamos o pretendamos hacer, en el caso de los bordados personalizados deberíamos atender a un par de puntos más.

El primero de ellos es la confianza. Es decir, la impresión, ese quinto sentido que tenemos como compradores, de que el trabajo que nos van a realizar será, o no, bueno. En el caso de los negocios on-line podemos acudir a sus páginas web y comprobar los trabajos que tienen hechos. En el caso de que la empresa carezca de ejemplos en su web conviene ponerse en contacto con ellos y solicitárselos. Si les vamos a contratar, es natural que queramos saber cómo trabajan, ¿no?

En el caso de que acudamos personalmente al negocio en cuestión, el consejo anterior sigue vigente, está claro.

El segundo punto de interés atañe más al comprador, pero no como tal sino como diseñador. Es decir, ¿qué idea tienes en la cabeza? Bien, tal vez no se tenga ninguna, pero lo más probable es que la respuesta sea afirmativa. Que queramos bordar un dibujo familiar, un escudo de un equipo o sencillamente una imagen que hemos visto en alguna parte y nos gusta. Aunque nos debamos aconsejar por los profesionales, es interesante tener cierta idea de lo que queremos, aunque sólo sea para ser capaces de descartas las opciones que nos muestren en el caso de que no nos gusten, pero sin elevar al infinito este proceso de descarte-elección.

Por supuesto, entre las posibilidades (que no la hemos consignado) nos encontramos con un bordado para una empresa, un hotel o similar. Pero en este caso, al igual que en los anteriores (sino más), conviene saber lo que se quiere.

Los bordados: un arte milenario

Sábado, abril 14th, 2012

El bordado es el arte de ornamentar superficies flexibles utilizando hebras textiles. Es una técnica muy antigua de la que tenemos referencia ya en la Edad Antigua, en los grandes imperios de la época (Egipto y Mesopotamia) aunque no se conserve ninguna pieza de la época. Habitualmente se usan la seda, la lana o el lino para llevar a cabo el bordado, aunque esta no es una lista exhaustiva.

Por otra parte, a lo largo de la historia los bordados han sufrido cierta evolución pudiéndose diferenciar varios tipos atendiendo a su relieve, materia y/o trazado de las figuras que representan.

Teniendo cuenta el relieve, podemos distinguir entre los bordados lisos, los de realce y los de aplicación o de sobrepuesto. Mientras que los primeros apenas sobresalen de la pieza en la que están bordados, los de realce se caracterizan por tener mucho relieve. Por  último, los de sobrepuesto se confeccionan fuera de la pieza para ser cosidos a ella posteriormente.

Atendiendo al material que se ha usado para componerlos, los bordados se distinguen en varios tipos siendo los más comunes los de seda y oro.

Por la forma se distinguen tres tipos de bordados: el de contorno, el aislado y el lleno. Como podemos suponer por la denominación de cada tipo, el tercero será el más completo, mientras que en el primero la figura estará menos bordada. Así, en el bordado de contorno, sólo se marcan el contorno y algunas de las líneas internas (las principales) de la figura. En el aislado, además de lo anterior, se llena de rayas y puntos la parte de la tela donde se encuentra la figura bordada. Por último, en el lleno, todo el dibujo está bordado por completo.

Para terminar con la clasificación (obviando de la lista la diferencia por el punto de costura ya que son casi infinitas) nos queda apuntar la distinción de los bordados por sus motivos, pudiendo ser estos ornamentales, los más comunes, o de imaginería, aquellos que forman retratos (por ejemplo).

Esta clasificación dista mucho de ser exhaustiva pero sirve para situarnos en el maravilloso mundo de los bordados, un arte milenario, cuya belleza está fuera de toda duda, que todavía sigue vigente y al que recurrimos en infinidad de ocasiones para decorar nuestras prendas de vestir (camisas, jerseys…) y complementos (gorras, pañuelos…). Y si no lo creéis, ir a vuestro armario y echarle un vistazo, seguro que os sorprendéis.