Peñíscola y el castillo de Papa Luna
Miércoles, enero 25th, 2012Situado en la costa norte de la Comunidad Valenciana, el municipio de Peñíscola pertenece a la comarca del Bajo Maestrazgo.
Está situada sobre una plataforma rocosa unida a tierra a través de un istmo: Peñíscola es una península. En tiempos pasados, esta formación geológica servía a la ciudad como sistema de defensa, ya que cuando el istmo se inundaba quedaba sepultado bajo el agua, dificultando el acceso a la ciudad. De hecho, el nombre de Peñíscola surgiría como una fusión entre “peña” y ”península”. Los turistas que hayan optado por quedarse en un alquiler apartamento Peñíscola podrán disfrutar de una larga playa y varias calas con encanto, pero la mayor atracción de esta ciudad es el Castillo del Papa Luna.
La historia del Papa Luna comienza en 1394, tras la muerte de Clemente VII, cuando fue elegido pontífice Pedro de Luna, que pasaría a ser desde aquel momento Benedicto XIII. Obtuvo 20 de 21 votos. Sin embargo, Francia se oponía a este Papa, ya que dudaban de su lealtad a la monarquía francesa siendo el pontífice Luna súbdito de la Corona de Aragón. Tanto es así que en el año 1398 Francia dejó de apoyar a la sede de Aviñón política y financieramente, presionando a Benedicto XIII para que renunciase al papado. Éste se negó dando lugar al famoso dicho “Siguió en sus trece”.
Debido a las fuertes presiones por parte de los franceses, en 1411 el Papa Luna decidió autoexiliarse en Peñíscola, estableciendo allí su sede pontificia.
Según la leyenda, cuando el Papa Luna quiso huir de su castillo en Peñíscola no le quedó más remedio que esculpir una escalera que lo llevase al mar. En plena faena el anillo papal cayó al agua, una maravillosa joya que nunca fue encontrada.
También se cuenta que este polémico personaje escondía en su fortaleza un documento conocido como Códice Imperial, que había sido escrito por el emperador Constantino. Este pergamino pondría al descubierto un enigma que haría vacilar la fe de todo creyente. A la muerte del Papa Luna varios fueron los pontífices que acudieron a la búsqueda del pergamino. Sin embargo, su paradero continúa siendo un misterio a día de hoy.
El castillo del Papa Luna comenzó a construirse en 1294 y sus promotores fueron los enigmáticos templarios, cuya intención fue lograr el máximo parecido con los castillos de Tierra Santa.
En la actualidad el castillo del Papa Luna está perfectamente conservado, y en su interior los visitantes que hayan optado por un alquiler de apartamento en Peñíscola pueden hacerse una idea de la austeridad y sobriedad que envolvían la vida de dicho pontífice. Rodeado por aguas mediterráneas, es digno de una visita a fondo. Además, a la salida del castillo podrán encontrar numerosos bares y puestos donde comprar souvenirs.
En la noche la zona del castillo también cobra vida: la gran variedad de restaurantes invitan al trasiego de gente por las calles de la fortaleza, donde también podemos encontrarnos con puestos de artesanía tradicional, numerosos pubs y algún chill-out más escondido donde tomar un cóctel escuchando el sonido del mar bajo nuestros pies.
