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Hipotecas de interés variable vs hipotecas de interés fijo

Martes, junio 7th, 2011

Hay muchas clases de hipotecas, siendo el tipo interés una de sus principales diferencias, lo que las hace radicalmente diferentes. Así aunque todas sirvan para el mismo objetivo, financiar la compra de una casa, la forma en la que lo harán difiere un poco. Básicamente, podemos distinguir entre hipotecas interes variable y de interés fijo. Incluso mixto. La diferencia es bastante intuitiva pero aún así la señalaremos, grosso modo.

Por un lado tenemos las hipotecas de interés fijo. En esta modalidad a la hora de formalizar el contrato se fija un tipo de interés que no variará durante toda la vida del préstamo. Da igual que se hunda el mundo, si se firmó un 5%, se pagará esa cantidad hasta el final.

Por el contrario, las hipotecas de interés variable dependen de las fluctuaciones de los tipos. Habitualmente la referencia es el Euribor al que se suma un diferencial que oscila entre 0,40 y 1,50 puntos. En este caso, si el Euribor baja, los intereses que paguemos también bajarán. Aunque, si sube, tendremos que pagar más.

En el primer caso desde el principio sabemos lo que tenemos que pagar, mientras que en el segundo la inseguridad es mayor.

De todas formas, y aunque es difícil saber cuál es el que nos puede interesar más, un factor importante será el tiempo que necesitamos para amortizar la hipoteca puesto que los plazos de las de interés variable suelen ser mayores, así que si necesitamos más años para pagar, es probable que está última sea nuestra mejor opción.

Mi hipoteca, ¿mi condena?

Martes, mayo 31st, 2011

En nuestra cultura, en la española por lo menos, tenemos la necesidad de adquirir una vivienda en propiedad. Llegado un punto de nuestras vidas todos queremos una casa. Algo que, por otra parte, no existen en otras latitudes. Hay países, tampoco tenemos que ir muy lejos, como Francia, en el que el alquiler está mucho más extendido. En cualquier caso, aquí no ocurre eso. En España tenemos que comprar una casa. Y en ese momento surge la temida palabra: las hipotecas.

Nos sentamos frente al comercial de nuestro banco y, quizás con las manos temblorosas, firmamos una hipoteca a 30 o 40 años. Nos atamos por decenas de años por una ilusión, por un sueño: ser propietario de una casa en la que formar nuestro hogar.

En muchas ocasiones los intereses y la cuantía de la hipoteca superan con creces nuestros ingresos o nos ahogan hasta casi no poder respirar.

Y todo lo anterior ocurre probablemente por no haber calculado bien. Igual nos hemos dejado engatusar por el comercial, no nos hemos dado cuenta de la letra pequeña o la solvencia económica que suponíamos tener no era tal.

En cualquier caso, hay que ser consciente de que firmar una hipoteca es de las cosas más importantes y peligrosas que haremos en nuestra vida (aunque parezca una exageración no lo es).

Por eso antes de hipotecarse anosécuántosaños, primero hay que sopesar si podemos hacerlo (aunque no se crea existen otras opciones como el alquiler); después hay que comparar entre todas las ofertas existentes, mirando con lupa las condiciones de la que hayamos elegido; y finalmente firmar solo si se está muy seguro de ello.

¿Qué es una hipoteca puente?

Miércoles, mayo 25th, 2011

Estamos transitando por un ciclo económico incierto en el que, específicamente el mercado inmobiliario ha sido uno de los grandes damnificados por la crisis.  Tras más de tres años desde el estallido de la burbuja inmobiliaria, las hipotecas se han visto relegadas a un segundo plano, en el que las viviendas que se acumulan sin vender en stock y las hipotecas concedidas para la adquisición de una nueva vivienda mientras se logra un buen precio de venta para la actual son las más demandadas. A este tipo de créditos hipotecarios se les denomina hipotecas puente.

Se trata de un crédito hipotecario pensado para adquirir una propiedad, hipotecando la vivienda actual mientras que en un plazo aproximado de un año se procede a la venta de la vivienda en propiedad y se reestructura la deuda hipotecaria, obteniendo un crédito hipotecario estándar por el capital que finalmente sea necesario.

Las hipotecas puente experimentaron una fuerte demanda en los años previos a la crisis y se consolidaron como una buena alternativa para minimizar el impacto de la delicada situación económica y el descenso pronunciado de los precios del suelo.

Hipoteca puente, una solución aunque más arriesgada

Las entidades financieras contemplan las hipotecas puente dentro de sus productos financieros si bien –generalmente- no son ofertadas de forma pública, debido a los riesgos subyacentes e inherentes a cualquier actividad especulativa, por lo que debe tener presente que las garantías exigidas serán mayores que para los créditos hipotecarios habituales.

En relación a los plazos, las entidades suelen conceder un plazo de 12 meses para que el cliente venda su propiedad actual en buenas condiciones y la hipoteca resultante financie realmente lo que se necesite.

Es esencial saber que, una vez que la vivienda ha sido vendida, el crédito hipotecario resultante servirá para cancelar la hipoteca puente y pagar el resultante de la vivienda adquirida.

En resumen,  las hipotecas puente son préstamos de transición, se utilizan para cubrir las necesidades de las personas que buscan la adquisición de una nueva vivienda, sin haber podido vender la que tienen en propiedad.

Este tipo de transacción entre hipotecas se lleva a cabo a través de la figura financiera de la novación, que permite la modificación de tipos de interés, la ampliación o reducción de plazos o el aumento del capital prestado, por lo que debe tener presente que la entidad cobrará una comisión en este concepto.

Y aunque en el momento actual, la actividad hipotecaria atraviesa por un ciclo de escasa actividad, las hipotecas puente son necesarias para el mercado, por lo que una vez que el mercado inmobiliario se equilibre éstas volverán a estar de nuevo en auge.