Tras cerrar con éxito la ampliación de capital de 2.500 millones, sin necesidad de recurrir al seguro de la banca de inversión, y demostrar la fortaleza de una red que ha sido capaz de captar la mitad del dinero reclamado, Ángel Ron asegura que el objetivo de un “Popular sobrecapitalizado es ser el banco más rentable, más solvente y eficiente”.
Sus gestos y sus palabras denotan la sensación de liberación, de haber levantado un match ball. El presidente de Banco Popular, Ángel Ron, proyecta, desde un sillón diseñado para una conversación desenfadada, el éxito con el que ha culminado la ampliación de capital con la que la entidad queda “sobrecapitalizada”. Ahora el objetivo se centra en “ser el banco más rentable, más solvente y más eficiente”.
La ampliación de capital era una operación necesaria, pero ¿es suficiente? ¿Demandará el banco más dinero a los accionistas?
No, en absoluto. En el escenario estresado de Oliver Wyman salían unas necesidades de capital de 3.200 millones. El banco toma la medida de recapitalizarse por sus propios medios, pero el test supone una reducción en sus cálculos respecto a lo que el mercado espera que genere de margen de explotación del 36 por ciento. Popular decidió hacer una ampliación de 2.500 millones y el banco no va a necesitar más. Es más, Popular queda sobrecapitalizado, porque hay que distinguir entre el escenario teórico y la realidad. El problema de Oliver Wyman es que planteó un escenario teórico diferente a la realidad, mucho mejor a ese supuesto catastrofista.
Si alguna otra entidad tuviera que recurrir al mercado con una operación similar, ¿tendría la capacidad de colocar más del 50 por ciento en la red como Popular?
No me atrevo a opinar sobre los demás. Es un trabajo en un momento muy complicado. Calificaría la ampliación de éxito y donde hemos conseguido apoyo de todo el equipo de colaboradores del banco, de los accionistas tradicionales, de los clientes y de los inversores internacionales. El punto fundamental, y que no sólo es bueno para el banco sino para todo el país, es que hemos logrado un apoyo muy notorio de inversores institucionales internacionales, de manera que su peso en el accionariado del banco ha subido siete puntos.
Hubo interés por parte de un fondo soberano? ¿Qué participación quiso tomar?
Ha habido intereses de diversos fondos soberanos de diferentes partes del mundo. Se ha hablado con más de 570 inversores. Muchos manifestaron interés, pero fue preliminar.
En cuanto a la acción, ¿le preocupa que la presión sobre el título una vez que están cotizando las acciones nuevas haga caer al precio de la ampliación (0,401 euros) como sucedió en la ampliación de Santander de 2008?
La ampliación de Popular ha ido rompiendo algunos prejuicios, ya que se decía que era muy grande y que podría reproducir modelos como la de Unicredit, donde los derechos acabaron por no valer y la acción tuvo un recorrido a la baja enorme. En el periodo de suscripción tuvimos una revalorización de 12 por ciento en la acción y una en los derechos del 30. Y una sobresuscripción del 83 por ciento. Eso muestra que había un apetito por entrar en la acción y que no tiene por qué sufrir ajustes adicionales. Otra cosa es que haya una condición macroeconómica que cambie en los mercados. El flow back lo hemos visto de una manera muy clara en los dos primeros días de cotización de las nuevas acciones. Eso se debía fundamentalmente a que una parte de los accionistas que entraron hizo trading y tomó un beneficio inmediato. Pero, hoy por hoy, las revisiones de informes de analistas que he visto dicen que Popular es el banco que tiene un recorrido en bolsa al alza mayor.
En cambio, la recomendación del consenso de mercado sigue siendo vender…
Es una cuestión de tiempo. Están muy influidas por la macro española. A lo largo del road show la incógnita macro era algo que nos ponían de manifiesto muchos inversores y eso no se ha disipado todavía. Un buen banco en un país con problemas, nos decían, y eso definió mucho todo el proceso.
Popular entrará en el ‘banco malo’ con 288 millones. ¿Qué atractivo ve para invertir?
Básicamente dos cosas. Una, que Sareb es una inmobiliaria sistémica y que, por tanto, va a tener un peso relevante en la evolución del mercado inmobiliario español. Y el segundo, porque el plan de negocio es atractivo. Si vemos otras experiencias internacionales, a largo plazo estas compañías ofrecen un retorno interesante.
¿Esa rentabilidad será del 14 -15 por ciento?
Lo que pensamos es que tendrá una rentabilidad razonable y una vez constituido el consejo ya entraremos a afinar el plan.
¿Y no piensa que eso va a penalizar en bolsa al título a corto plazo? BBVA teme una especie de contagio?
No. En una hipótesis en la que Banco Popular pensase que vive aislado de la realidad española podría pensar que invertir en un banco malo tiene un riesgo de contagio. Pero teniendo en cuenta el carácter sistémico de Sareb y que de una manera o de otra la trayectoria del mercado inmobiliario del país está relacionada a Sareb, pensamos que esta evolución puede ser positiva si, entre otros factores, la gestión de esta compañía es la que creemos que tiene que ser.
Tras el proceso de reestructuración, ¿dónde ve a Popular en el ‘ranking’ del sector a medio plazo?
No tengo una obsesión en absoluto por el tamaño. Más bien poca. Hay que tener un tamaño mínimo para desarrollar un modelo de banca como el Popular. Somos líderes en pymes, tenemos buena presencia en empresas y el 41 por ciento de balance en negocio con empresas, siendo la mayor exposición en términos porcentuales de la banca española. Tenemos una exposición a crédito hipotecario particular menor que el promedio. Para eso necesitas una red bien distribuida en el territorio. Con el tamaño actual, de 2.300 oficinas, el banco está bien dimensionado. Lo que queremos es ser el más rentable, el más eficiente y el más solvente. Y para estos objetivos hay que tener un tamaño mínimo.
¿La entidad se plantea comprar o participar en las subastas que se van a abrir? BMN, Caja España-Duero… Aún quedan en el aire.
Nosotros vamos a tener una situación de potencia de capital, de elevados saneamientos, una explotación fuerte. Vamos a analizar las oportunidades. Si pensamos que la operación nos permite ser más rentables, más eficientes y más solvente la veremos. Si tiene ventajas contables en el corto plazo las vamos a ponderar. Pero a la luz de los objetivos principales, de ahí no nos vamos a salir.
En su plan de eficiencia y rentabilidad… ¿habrá algún ajuste de personal o de oficinas?
Estamos haciendo un ajuste muy considerable con la integración de Pastor. Al margen de eso, históricamente lo que hacemos es un constante proceso de ajuste por ejemplo en términos de red. En 2013 lo que tendremos otra vez es un proceso de cierre para completar los ajustes con el Banco Pastor. El año que viene estaremos a no menos de 150 fusiones de oficinas. Todavía, en términos de distancia entre las oficinas, tenemos algunas muy próximas por la integración.
¿Popular tiene necesidad de tener presidente y consejero delegado?
El banco ha convivido con diversos modelos de presidente ejecutivos a lo largo de su historia. Ha tenido presidente ejecutivos, los ha combinado con consejeros delegados? Se han explorado diversas formas y las ha adoptado a cada momento y es lo que haremos en el futuro. Si vemos la conveniencia de seguir con el modelo actual, seguiremos y si no, lo cambiaremos. No hay tomada una decisión.