La labor de la chatarrería en el reciclaje de metales.

Los residuos son materiales que han sido creados por el ser humano, en su mayoría, durante actividades de consumo y producción, que ya carecen de valor para su uso. Determinados residuos fabricados con hierro, ya sea ferroso o no ferroso, pueden ser tratados en alguna chatarrería para poder dar una segunda vida, conservando de esta manera, la materia prima.

En los últimos años, la chatarra electrónica es el residuo que más ha aumentado, generándose un millón de toneladas de aparatos electrónicos y eléctricos (RAEE) cada año en nuestro país. España se sitúa a la cabeza del ranking de países con mayor cantidad de chatarra de este tipo. Únicamente el 20% del total es procesado correctamente, recuperando los metales y conservando las propiedades para que pueda reutilizarse posteriormente. El problema surge cuando esta basura acaba en lugar desconocido, ya que la contaminación causada es perjudicial para el medio ambiente e, incluso, para la salud humana.

Actualmente, la ley que regula el tratamiento de RAEE realiza especial hincapié en la recuperación y reutilización de los materiales con los que se fabrican, para preservar la materia prima y lograr un ahorro de energía. Es aquí donde la labor de una chatarrería autorizada como Recemsa, se convierte en eslabón imprescindible dentro de una cadena que debe comenzar por el ciudadano.

Recemsa, El Chatarrero cuenta con más de 50 años de experiencia dentro del sector de la chatarra. La labor principal de esta chatarrería es clasificar el metal en función de diferentes aspectos, para continuar con el tratamiento adecuado a cada uno de las agrupaciones y prepararlo para el nuevo uso. Además, realizan otros servicios como la recogida de chatarra a partir de un peso determinado, demoliciones y derribos (ha participado en importantes derribos como La Peineta, en Madrid) y cuenta con el reconocimiento de la Comunidad de Madrid como gestor autorizado.