Verde salvaje: la naturaleza única de un país lleno de sorpresas

República Dominicana, con un clima subtropical húmedo y una temperatura media de 25 grados, ofrece la posibilidad de disfrutar de una escapada de ensueño en un entorno incomparable. Ahora que se acerca el buen tiempo y las vacaciones de verano, es momento de escapar a un lugar donde el clima y el paisaje hagan las delicias de los más aventureros.

Uno de los destinos favoritos, y joya natural de República Dominicana, es el Salto del Limón, situado en la Península de Samaná, al noroeste del país. Miles de viajeros de todo el mundo acuden para ver la impresionante cascada que salta desde los 40 metros de altura. Sin embargo, el relajante ruido del agua chocando contra las rocas no es el único protagonista: la vegetación que rodea la cascada junto con las viviendas de colores muy llamativos hacen del lugar un paraje casi mágico.

El país, además de ser tierra de música y alegría, cuenta con un 25% de exuberante tierra verde y zonas costeras protegidas como parques nacionales, reservas y santuarios. Uno de los más importantes es el Santuario de Mamíferos Marinos, con un área de 518 km2. Cada año, entre 3.000 y 5.000 ballenas llegan para quedarse en las tibias y cristalinas aguas de la bahía y criar allí a sus pequeños. Los turistas pueden acercarse en pequeños barocos para ver cómo viven desde mediados de enero hasta finales de marzo, siempre y cuando no alteren su hábitat.

En caso de querer visitar zonas más áridas para vivir al cien por cien la experiencia dominicana, las Dunas de Baní esperan en la Península de las Calderas. Son destino principal del ecoturismo, una forma de viajar que está en auge y promueve visitar otros países sin dañar el medio ambiente. Sus finas arenas cubren en línea recta 15 kilómetros de superfici

e y se convierten en hogar de una flora y fauna que suponen un gran interés para la comunidad científica internacional. Las dunas, muy apreciadas por los habitantes, ofrecen diversión y aventura a la par que evitan la sedimentación de la bahía y protegen a las comunidades de los vientos huracanados. Un lugar donde, sin duda, la naturaleza entra en completa simbiosis con el ser humano.

Bucear entre peces de cientos de colores, hacer snorkel entre arrecifes de coral, escalar la roca Los Haitises… Cualquier aventura es posible en el país con mayor biodiversidad de todo el Caribe. Las ecoexperiencias, junto a la hospitalidad y amabilidad de los dominicanos, convertirán una semana de vacaciones en recuerdos que harán de chimenea cuando llegue de nuevo el frío invierno español.

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