Divertido ser parte de quienes reciben clases particulares
A ciertos estudiantes no se les hace divertido ser parte de quienes reciben clases particulares. La queja principal de muchos de ellos es que además de aguantarse las clases de siempre, tienen que recibir más lecciones de lo normal para tratar de entender un tema, una lección. Estas incomodidades son lógicas, y en muchos casos se trata de prejuicios que se forman alrededor de una inadecuada comunicación o percepción. Las clases particulares deben ser estimulantes, comprometidas. ¿Todas ellas tienen esto?…
Desafortunadamente no. Algunos “roces” en particular se originan desde un problema de asimilación personal entre el educador y el alumno. Puede tratarse de desgano generalizado entre ambos, poca habilidad para generar interés en los temas que han de aprenderse y, por otro lado, algunas veces existe el hecho de que las clases particulares sean impuestas y no tomadas voluntariamente. La educación siempre tiene muchos ángulos que analizar. Pero este tipo de situaciones no debe desanimarnos hacia este tipo de clases.
Cuando las clases particulares resultan del agrado de un estudiante, se trata de uno de los momentos en que en condición de alumno(a), una persona puede desarrollar muchas habilidades especiales. La falta de atención en muchos casos desaparece con la buena percepción de una clase particular. Se aprenden o se reaprenden modales básicos de comportamiento y de carácter. Se puede generar un interés mayor hacia la investigación. Estas son algunas de las “consecuencias” positivas que pueden desprenderse de motivaciones correctas.
Ahora, para el éxito de las clases particulares debe haber un acuerdo serio entre quien enseña y quien recibe la tutoría. En este caso el diálogo abierto y respetuoso es un camino ineludible para lograr el buen consenso que requiere un ambiente propicio hacia la educación de todo tipo. Así mismo, la persona encargada de liderar este proceso debe estar capacitada para mostrar sus credenciales cuando así se le sea exigido. De lo contrario, pueden generarse problemas de grueso calibre.
De parte del alumno debe existir un compromiso o en todo caso una decisión que le lleve a aceptar o rechazar las clases particulares. Si las acepta, las anteriores ideas aquí expuestas pueden contribuir al éxito de este proceso que tan bien puede llegar a ser una de las modalidades más recurrentes dentro de la educación del futuro. Ya lo está siendo en muchos casos. Reemplazan en no pocas oportunidades la ausencia de típicos profesores de colegio y de escuela.
Referencia: http://studentsconnecting.com/es/
