Camarón de la isla, El nazareno gitano (Cantaor flamenco)
Domingo, mayo 20th, 2012“Mi nazareno madre es tan gitano… el de la isla es tan gitano”
La primera vez que escuché a José Monje Cruz (“Camarón de la isla” 1950-1992, San Fernando, Cádiz, España) le rechacé. Me costaba asimilar su cante, su grito al cielo, su emoción… y le rechazaba como aquel que rechaza al genio incomprendido por el vulgo. Sin embargo al poco tiempo me enamoré, sin saber cómo me había enganchado a esos sonidos de garganta que no podía encontrar más que en su voz y una y otra vez volvía a él, una y otra vez, una y otra vez…
La leyenda del tiempo nos cuenta una forma de vida libre, gitana y con un sentimiento y sensibilidad lo suficientemente fuertes como para no permitir que maltratasen eso precisamente que tanto quería: la vida.
Y es que la vida para Don José parecía tan dulce y salvaje como la de un Potro de rabia y miel, tan hiriente como para no dudar en “quejíos” de dolor y tan tierna como para no dudar en aprovecharla con un guiño y tras él una sonrisa.
Camarón paseaba por la calle de los lunares asumiendo retos en cada esquina, buscando posibilidades, oportunidades en el más allá sin conformarse con lo ya usual. Y es que no bastaba con hacerlo bien, ni con ser el mejor. La misión era descubrir nuevos caminos y estrellitas en la mar. Si había incógnitas que despejar ahí estaba él para resolverlas innovando desde la humildad y la inseguridad propia del genio que le llevaba al final de cada concierto a preguntar “¿Lo he hecho bien?” (Tal vez como queriendo preguntarse a sí mismo si lo habría hecho lo suficientemente bien como para alcanzar el cielo de su nazareno).
¿Pero donde está la realidad de nuestro tiempo sino en el negro azabache del cabello de una gitana? ¿No es el ritmo del viento que peina su cabello el que demuestra el sermón de un predicador ausente del verde fajo colonial? “Las leyes de los gitanos se están perdiendo, no hay que negarlo, ay no hay que negarlo…” somos todos víctimas y culpables de un tiempo que nos devora cual frío y devastador trineo de livianas huellas. Un tiempo antes señalado por esos artistas inmaculados capaces de oler el adviento de esos vientos. Mística desconocida tan presente en su corona de espinas ayer como el hierro del ganadero en la nuestra hoy… porque el dolor sigue tierno y el hocico de toro es antifaz.
Camarón es como dice Joaquín Albaicín “el genio de la estirpe al que alzan las madres gitanas sus retoños para que les imponga las manos”. Camarón es ese gitano tímido y dulce al que Mick Jagger pidió intercambiarse con él los calzoncillos en un hotel de Londres para ver si así se podía impregnar de su genialidad según cuenta la leyenda.
En un peregrinaje a su tumba en San Fernando y sabedor de la pureza de su inmensa obra le recé, postrado como aquel que de forma consciente sabe encontrarse delante del verdadero nazareno, el nazareno gitano.

Fibes va a ofrecer nuevos certámenes feriales que se desarrollarán en los próximos meses, además de continuar potenciando y manteniendo las ferias habituales. 