“El periodismo se está convirtiendo en una profesión muy complicada”. “Es necesaria una revisión, incluso una refundación”. “Hay que definir las nuevas pautas de la actividad para diferenciarnos de escritores amateurs”. “Ve pensando en matricularte en un master fotografia”. “He visto un curso diseño web que parece estar bien”. Éstas y otras frases se escuchan todos los días en cualquier corrillo de periodistas, mientras reflexionan sobre su situación actual.
Efectivamente, las cosas están cambiando en la profesión. La figura del reportero de calle, con libreta y teléfono, se ha quedado pobre. Sin perder esta esencia, internet y las nuevas tecnologías de la comunicación imponen a los profesionales del periodismo una nueva dimensión multitarea. Si hasta ahora en la elaboración de una noticia intervenían un redactor, un fotógrafo, un ilustrador, un maquetista y un informático, las nuevas exigencias del mercado imponen que estas actividades sean llevadas a cabo por un sólo profesional: el periodista 2.0. Éste tiene que formarse en diferentes áreas específicas y hacer desde un curso diseño web hasta un máster fotografía para tener cabida en el mundo de la comunicación.
Sangría de puestos y una única solución, hacer máster fotografía, cursos y más cursos…
Reciclarse o desaparecer parece ser la consigna. Los periodistas deben adaptarse a esta nueva realidad, por lo que muchos no dudan en matricularse en master de fotografía o cursos de diseño web para optar a puestos de trabajo cada vez más volátiles. De hecho, el alarmante cierre de cabeceras y publicaciones mantiene en paro en estos momentos a más de 5.000 periodistas en toda España, por lo que la competencia por los pocos puestos vacantes es atroz.
Y, cómo no, por la lógica económica de los equilibrios entre oferta y demanda, los sueldos han caído en picado. Tanto que no es extraño ver a jóvenes titulados -incluso a los no tan jóvenes- trabajar sin cobrar un céntimo, cegados por la esperanza de demostrar su valía y afianzarse en la empresa con un puesto remunerado. Lo que no saben es que, llegado el momento de reclamar lo que le corresponde, siempre habrá nuevo un recién titulado dispuesto a demostrar su valía a coste cero.