Mariscos de Récord

oriciosTodas las previsiones se quedaron cortas. Incluso los 150.000 visitantes que barajó la organización, a tenor del ritmo de asistencia que volvió a registrar ayer la ‘Itsaski Azoka‘ de Zierbena. Los datos en el ecuador de la novena edición de la feria del marisco han roto todos los pronósticos. «Hemos vendido más del 40% que el año pasado a estas alturas», explicaron miembros de la organización.

Un gran número de vizcaínos pareció olvidarse de la crisis y enfiló al certamen marinero. «El tiempo nos acompaña. Puede ser el año con más participación», se congratuló el alcalde, Marce Elorza. La agradable meteorología tuvo como aliado el nuevo emplazamiento.

El cambio, desde luego, no ha podido tener mejor resultado. Jon, uno de los encargados de coordinar a los más de 80 voluntarios que colaboran en el evento, aseguró que la mayor amplitud de espacio ha permitido instalar «casi 500 sillas más que en el otro lado del puerto». Se mire por donde se mire, la feria es un gran negocio.

250 cajas de txakoli

«Sólo el viernes logramos vender más percebe que todo el año pasado», subrayó Jon, sin apenas tiempo para respirar. Ayer, a la hora de calmar el hambre, la feria era un hervidero: colas en el stand para adquirir los tickets de comida, esperas en los mostradores, en los 18 puestos ocupados por empresas procedentes de toda la cornisa cantábrica… «Hemos encargado 250 cajas de txakoli y, a este paso, no van a llegar».

Con el transcurso de las horas, el nivel de existencias comenzó a descender de forma brusca. Las más de 13 toneladas de marisco reservadas amenazaron con agotarse de cara al último día de la feria. «Ya hemos contactado con distribuidores de Euskadi y otras comunidades para garantizar el suministro porque tradicionalmente la mañana del domingo suele ser la de más movimiento», adelantó, previsor, el alcalde.

Ajenos a estos problemas de intendencia, el público se lo pasó en grande. Como el bilbaíno Pedro Martínez y su esposa. Cogieron el metro en el casco viejo y un autobús les llevó gratis desde Santurtzi. «Pasear junto al mar, degustar unos buenos percebes, meterse una ración de pulpo… ¿Qué más se puede pedir?», ironizaron, mientras se chupaban los dedos.

Aurori y Alberto Fernández también disfrutaron de los manjares del mar, pero de una forma diferente. Lo hicieron en los talleres gastronómicos. Desde moluscos al vapor picantes con salsa verde a langostinos con velo de salsa rosa almendrada o frituras de chipirón encebollado. «No pensábamos que hubiera tantas y tan ricas formas de degustar el marisco», admitieron estos basauritarras.

Los productores también agradecieron el éxito de la feria. Florencio Aspiazu, representante de Conservas de Isla, se jactó de vender la anchoa más cara del certamen. En tiempos de crisis, confeccionó un cartel para dar credibilidad a su anuncio. «Lo pongo por escrito para quitarme la competencia porque incluso en estos momentos hay mucha gente que sólo quiere productos de la máxima calidad», razonó.

La cruz del evento fue la falta de estacionamiento, que agotó la paciencia a muchos visitantes. «No entiendo cómo organizan eventos de esta magnitud sin tener un espacio cercano para aparcar en condiciones», protestó Antonio Rodríguez tras quejarse de que en la cuenca minera «no hay metro ni nada que se le parezca». Los vigilantes que intentaron desahogar el tráfico fueron bien claros con los asistentes. «Ya se había advertido de que era mucho más práctico que recurriesen al transporte público», argumentaron.

Noticia Extraída de: blog-marisco.norisco.es/


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